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Y sí, que no diga nadie que no visitamos la joya de los Alpes: El lago Bled, porque en realidad este fue nuestro último viaje, cumplimos con nuestra última expectativa en Eslovenia. Era imperdonable llegar a Colombia sin haberlo visitado.
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Y sí, que no diga nadie que no visitamos la joya de los Alpes: El lago Bled, porque en realidad este fue nuestro último viaje, cumplimos con nuestra última expectativa en Eslovenia. Era imperdonable llegar a Colombia sin haberlo visitado.
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La última travesía
Ya va un mes y algunos días que dejamos Eslovenia, pero aunque resulte una visión dramática, no resulta tan fácil dejar atrás todo lo vivido durante seis meses, las experiencias adquiridas, las personas conocidas, las fascinación de la libertad y la capacidad humana, esa que al estar tan lejos debe crecer al infinito. Y sí, no hay que mentir, se colaron un par de lágrimas en esos últimos días, pensamientos de nostalgia y recuerdos.
Sin embargo, no compartimos con ustedes nuestra última travesía en Europa, un viaje a Polonia pasando por Vienna en Austria que resultó ser toda una experiencia acogedora. En Vienna pasamos un día maravilloso, una ciudad hermosa, con el tinte europeo de muchas de las que habíamos visitado, como siempre, un momento para disfrutar de alguna comida no tan cara, esta vez con una buena compañía, Stefa Ergoth el extraordinario anfitrión que tuvimos en Vienna se encargó de hacer nuestra corta estadía allí simplemente maravillosa, nos llevo por lugares bellos de la ciudad, que eran casi todos, porque es una de las ciudades más bellas que visitamos jamás. Allí también se respiraba un ambiente de arte y música, un ambiente de diseño que nos dejó extasiados. Para terminar el día en allí y continuar nuestro recorrido hacia Polonia, nos despidieron con una gran cena y un adiós que quedará siempre en la memoria. Una próxima vez será, uno de muchos adiós que pronunciamos en esas semanas.
Camino a Polonia, los molinos de viento, esos que siempre habíamos visto por televisión o internet, ahora estaba ahí en frente de nosotros. Una parada inesperada en Bratislava, la capital de Eslovaquia. En Polonia compartimos con algunas de las personas que conocimos en Eslovenia en nuestro intercambio, todas nos recibieron con los brazos abiertos e hicieron de nuestra estadía la más grata de todos los viajes realizados. Hubo tiempo para adetrarnos en el ambiente rural y conocer cómo vive una familia polaca, lo mejor, hacer parte de ella. Casi vivimos todo Cracovia (Kraków) gracias a Anna Bajor, quien fuera también una gran anfitriona y nos mostrara los lugares más significativos y bellos de la ciudad. Otras ciudades marcaron por su belleza, la pequeña Nowy Sącz, que tiene un encanto en la noche. Hubo tiempo para dispersión y ratos de muchas cosas locas y absurdas. Pasar de Polonia a Eslovaquia en un sólo paso, también resultó extraño, tomar una cerveza en la frontera y dejar refrescar nuestros cuerpos agotados por el extrañísimo calor de verano que hacer en ese país.
Cuando dejamos Polonia teníamos muchos sentimientos encontrados, sin embargo un tren nos esperaba temprano para llevarnos de regreso a Ljubljana, esa sería la última vez de muchas que regresaríamos a Eslovenia.
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Es más un faro durante la noche para las experiencias bohemias que se dan para quienes residen la ciudad, Paris tiene algo en el aire y es fácil entender porque tantas canciones sobre esta ciudad; es fácil entender porque es el sueño de muchos y no decepciona en absoluto. Nos hubiera gustado satisfacer nuestras ganas de ir a la ciudad luz de otro modo, es una larga historia de porque nos obstinamos en visitarla a pesar de cientos de obstaculos y allá estuvimos cumpliendo un sueño que también era nuestro.
El vuelo, el tren, el metro fueron necesarios para llegar, tardamos muchas horas para de hecho VER Paris, debajo de ella en sus sistemas de transporte encontrando le sortie, inmediatamente empezamos a descubrirla: Eiffel (y sánduche), El Sena y sus famosas ventas a sus orillas, El Louvre (la entrada y la salida, la lluvía adentro), Museo de Orsay, El Arco de triunfo que vimos amanecer, Gummy Bear, la basílica de Notre Dame, arquitectura alucinante, Juana de Arco, Filas interminables y hasta escultores con sentido del humor.
Preparados para pedir aventón desde el aeropuerto en Ljubljana esperamos la hora de embarque, recordando cosas que habíamos olvidado por el cansancio, riéndonos a pesar de todo lo que falto, que falto mucho…
Que “Siempre nos quedará Paris“…por terminar de conocer.
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Recuerdo que éstas cabras nos observaban mientras planeabamos como tomar una aventón desde Koper a Ljubljana y así terminar nuestro hitch-hiking hasta croacia y regresar, que cansados estabamos pero satisfechos porque ya casi lo lograbamos solo un auto más para completar 14.
El primer auto fue saliendo de Ljubljana (diego, el amigo boliviano, experimentado viajero), nos llevó hasta Portoroz en la costa para de ahí pasar la frontera a Croacia, la cual fue dificil, todos desconfian de alguien con letreros en las manos cuando se trata de otro país pero siempre hay alguien que por una razón u otra decide comartir el espacio íntimo de su auto con un extraño y gracias a esa confianza que aparece de la nada logramos llegar a Pula (esta ciudad tiene gran cantidad de ruinas del imperio romano) nuestro objetivo número uno en la loca idea de viajar sin pagar, cientos de kilometros que no costaron nada más que estar bajo el sol sonriendo a través de ventanillas.
Allí nos quedamos en una zona de camping con asombrosa vista al mar dormimos en carpas al lado de las olas que golpeaban las rocas a pesar de los pequeños animalitos que no supimos identificar; y a la mañana siguiente nos divertimos bajo el sol croata de verano para después dejar Pula y su coliseo para alcanzar el objetivo número dos fue Rovinj, donde tuvimos una noche algo extraña duermiendo en un parque público retando la legalidad de hacerlo pero por fortuna nada pasó.
Y llegó el regreso, el encuentro con esas cabras que fue el evento que le siguió a abandonar Rovinj, tomando nuevas rutas que se iban trazando dependiendo del destino de cada auto que nos tomaba de las aceras a nuevas ciudades y llegamos a “casa” de nuevo”
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Todo viaje que hacemos comienza con un bonito amanecer; en esta ocasión el itinerario fue: Ljubljana - Trieste - Valencia - Barcelona y el regreso; llegamos a Trieste en la frontera con Italia a tiempo y tuvimos que arreglarnos para gastar 7 horas para esperar nuestro vuelo, antes de encontrar el sitio cómodo para quedarnos anduvimos descubriendo la ciudad de la cual no esperábamos mucho, nos sorprendió, es pequeña pero encantadora, con sus plazas, fuentes, esculturas y rincones tiene ese ambiente puramente italiano que supimos apreciar, además de que jamás esperamos ver medusas nadando como peces regulares a las orillas de la costa.
Teníamos pocos días para conocer cada ciudad, al llegar a Valencia tras haber dormido en el aeropuerto sólo teníamos ánimos de recuperar energías para caminar todas las calles posibles, seguramente lo principal en Valencia fue el Oceanografic, (uno de los más grandes del mundo) ésta icónica arquitectura de Santiago Calatrava resultó ser un complejo de ciencias y artes de la que los valencianos se sienten muy orgullosos, allí vimos muchos animales, tales como focas, pájaros, pingüinos, criaturas bioluminiscentes, delfines y hasta dinosaurios. Aprovechando el clima de los días y los cielos azules no vacilamos en visitar las playas, también tuvimos la oportunidad de visitar un pueblo con vestigios del imperio romano llamado Sagunto, con museos, artemisas, un castillo imponente habitado por historia y bueno, ardillas.
Partir a Barcelona nos llenó de emoción, todo el camino en carretera avisaba la inminente llegada y allí conocimos las tan nombradas obras de Gaudí, para La Sagrada Familia hicimos fila pero valió la pena ya que conocimos mucho de su arte y de su proceso, su interior está lleno de detalles en inspiración en la naturaleza y su exterior sigue en construcción a pesar de los años, fue un buen sitio para descansar a pesar de que no se podía, también pasamos por Parc Güel, el arco del Triunfo, el centro de la ciudad (como siempre cansados), La catedral con graciosas restricciones y claro, las playas donde aprovechamos para relajarse.
Y al final de vuelta al aeropuerto y a la espera. El regreso a casa nos despidió con un atardecer a muchos pies de altura y bueno, algunos inconvenientes que no vale la pena contar, llegamos a Ljubljana de nuevo a las 3 am después de haber estado esperando por un tren en la mitad de la nada.
Pd: Bata es una marca Checa y de hecho se pronuncia muy diferente, les contaríamos como pero no se puede expresar la pronunciación con nuestros caracteres.
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Hemos descuidado el blog por razones académicas, pero siempre es importante para nosotros recordar que los hambrientos de curiosidad no se conforman con una simple conversación en chat y un par de fotografías.
Hace dos semanas durante lo que todavía era el descanso conocido como “Spring Break” o “Vacaciones de primavera”, decidimos a ojo cerrado empacar mochilas y pasar un día en la capital de Croacia: Zagreb. El día (o debo decir, la noche) no comenzó muy bien porque planeábamos salir de Ljubljana pasada la 1:00 de la madrugada, para llegar a Zagreb poco después de las 4:00, pero llegamos tarde a la estación y perdimos el primer tren, esto entre una serie de “catastróficas desdichas” que acontecieron en el camino a abordar el tren. Finalmente, con mucha suerte logramos abordar le tren de las 6:30, sin ningún problema. Una mañana fría y cubierta de neblina fue la antesala al nuestro primer viaje de día en tren en que pudimos apreciar paisajes fantásticos y con ese toque europeo que le sacan a uno incontables sonrisas y de vez en vez uno que otro suspiro. Pasamos los controles de frontera sin ningún contratiempo, excepto porque los policías parecía preguntarse cómo habían llegado dos jóvenes colombianos a Croacia en tren, (difícil responder puesto que nosotros aún nos preguntamos lo mismo). Sello en pasaporte y se nos permitió ingresar a un país que alguna formó parte de la República Socialista de Yugoslavia, al igual que Eslovenia, pero que aún no ha sido ingresado a la lista de países que forman parte del espacio económico europeo o Schengen, sin embargo es posible ingresar con una visa o permiso de residencia Schengen válido. La primera impresión de Zagreb, el día gris pero un lugar hermoso. Tuvimos que hacer conversión de moneda EUR por Kunas y Lipas, extraño quizás, pero sólo convertimos 10 EUR por los dos y pudimos estar el día entero, tuvimos una cena agradable, siempre tratando de probar comida local (Burek) y luego pudimos llevarnos de recuerdo unas cuatro postales, también comimos helado para pasar el rato y gastar un poco más, con todo y eso, sobraron unas Lipas y unas Kunas (que reemplazan los centavos) para coleccionar. Aquel día caminamos para tratar de conocer los rincones más importantes e interesantes de Zagreb, nos encontramos con varias conmemoraciones típicas de lugar que nos hacían sentir por ratos en otra época. En busca del cementerio Mirogoj, (presuntamente uno de los más hermosos de Europa) dimos paso al sol y el día se iluminó de bella manera, dentro de este cementerio visitamos un campo donde están enterradas víctimas de la segunda guerra mundial, pese a lo tétrico que pueda parecer la experiencia allí sólo se respiraba tranquilidad. Luego tuvimos tiempo para regresar a la ciudad, encontrar lugares increíbles pero escondidos y temer por la lluvia, incluso nos sentamos en la plaza principal a analizar por qué la gente aparentemente no pagaba el uso del tranvía y la noche permitió unas cuantas fotografías nocturnas, con un cuerpo agotado y la mente llena de recuerdos, imágenes mentales de un lugar más que quedará en nuestra lista de destinos visitados. A las 9:20, camino a Ljubljana en tren, no nos quedaba alientos para mantener la cabeza y el cuerpo activos.
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Al post anterior le anexamos este vídeo, con el cual se contagiarán del ambiente de aquella noche, cargado de acordeón, guitarra y letras cuyos caracteres esconden palabras que nos es imposible adivinar.
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Y uno empieza a ver como la primavera continúa dando sorpresas y cielos increíbles, como el cambio de estación también cambia la ciudad y el comportamiento de la gente, es la perfecta ocasión para salir de paseo, conocer rincones insólitos y seguir viviendo esta ciudad. Resulta que nuestra viaje frustrado a Bled (frustrado porque en día festivo todo estaba cerrado y agotado, incluso los autos de renta) terminó en un almuerzo a las 11 am, una caminata en la que encontramos un rincón colombiano que tenemos que visitar posteriormente y una interesante exploración en Ruznik, un sector forestado en el que encontramos una buena ocasión para tomar un baño de sol, visitamos un cementerio y también vimos como se las arreglan para hacer ski-jumping sin nieve. Las ganas de ver un lago fueron de algún modo saciadas así como el hambre que viene inherente a un día que se hace frío en plena primavera.
Después de ver un lindo caracol asistimos a una celebración de un cumpleaños, extraña celebración ya que la homenajeada se ausentó, los invitados eran desconocidos pero al final es bueno encontrar en gente cuyos nombres no conocemos a una perfecta compañía para la noche, canciones checas y eslovacas, juegos de cartas nuevos y una prueba de sus bebidas hicieron el plan; los checos tienen su propia coca-cola, y tragos fuertes como éste, éste y sobre todo…Absenta, que son sus 70% de alcohol hacen que beberlo sea una experiencia realmente diferente, fuego líquido, ellos lo beben flameado y con azucar pero no se preocupes, todo fue bajo la supervisión de un experto en licores, sino que lo diga su colección de botellas.
Pd: Eslovenia no se salva de la ola Bieber, enfermos.
Notes &
Un hombre banda en Ljubljana, una tarde de easter. Así es como se ven las cosas pintorescas europeas que antes fueran extrañas, ya vienen haciendo parte del diario vivir.
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Aprovechando el tiempo intentando aprendernos una canción en polaco antes de nuestro viaje a España. Fácil, no es.
Este deporte de alto riesgo, no lo intenten en sus casas.
Ty masz mnie za głupią dzikuskę
Lecz choć cały świat zwiedziłeś,
Zjeździłeś wzdłuż i wszerz
Chłonącym tę melodie, co z gór płyną
Barwy, które kolorowy niesie wiatr